martes, 21 de junio de 2016

Tamara Grosso





Algunos aprenden
a trabajar en inglés
a pelearse en ruso
hasta a amar en chino

yo sólo puedo
reírme en español

pobres rumanos
que solo ríen
en un lugar tan chiquito.



¿Qué tiene que ver
el hibiscus
con el amor?
Mamá compró un té
la caja decía
"con sabor
al primer beso"
y pienso
si tendrá gusto
a frío

a nada
a baba

o a qué.






Llamó tu infancia
por teléfono
para avisar
que al final
le gustaba el mar
y no le gustaba estar sola.






No sé
si estoy subida al colectivo
de cartel rojo o al verde
(me doy cuenta por el camino)

me pasa seguido eso
de no saber
para donde voy

cuando ya estoy andando.






Ayer se me ocurrió buscar
Plaza Francia en un mapa
para ver qué tan lejos
me dejé llevar






Los filtros para fotos de los celulares
sirven a nivel micro
para que mamá piense
que estoy comiendo bien
a partir de la imagen de un plato
lleno de sobras de ensaladas

y a nivel macro
para que la población piense
que el mundo está lindo
a partir del collage
de las sobras de todos.






Ahora que lo llené con mis cosas
este departamento
me hace acordar al tuyo,
se parece por el silencio

ya tengo más cosas que vos:
un cuadro mio, una guirnalda de bolitas chinas
una lámpara verde, un cactus, un potus

en algún tiempo
voy a reconocer este sonido vacío
como el de la gente que vive sola

y cuando descubra que tengo lo que quería
me voy a dar cuenta
de que vos
tampoco tenías nada.


Tamara Grosso nació en Buenos Aires en 1991. Escribió en varios blogs y publicó un libro de relatos que se llama Entre el blanco y el negro por Ediciones de la grieta (San Martín de los Andes) y un poemario, Márgenes, por Objeto Editorial. Está trabajando en su próximo libro que se llamará Guatepeor.

lunes, 13 de junio de 2016

Clara Arias





no me gustan los hombres
no en el sentido
que no sienta placer
al ser acariciada
por un hombre
no me gustan los hombres
como minoría privilegiada
por lo mismo
que no me gusta dios.




un breve trayecto en avión
a mi lado tarec y su mamá
le oigo decir
¿cómo muere la gente?
enseguida me distraigo
pero él insiste
con el tiempo tal vez
consiga olvidar el tema
se acostumbre
a mirarla de reojo
o ni siquiera eso
la empujará hacia adelante
mirándole la nuca
pero ahora retoma
¿la gente muere una sobre otra?
no, le dice su madre
así los guardan
¿y para qué los guardan?




arreglo las plantas
levanto una maceta para verla de cerca
un bichito gris escapa del sol
lo toco, se hace bolita
entonces pienso en vos

flores pequeñas con pistilo blanco
forman un anillo sobre la esfera del cactus
acomodo un pétalo fucsia y me pincho


es una ínfima espina, casi transparente.




me pedís perdón
pero no puedo
no me sale
como tampoco
guiñar el ojo derecho

el perdón no es un estornudo
ni una sonrisa
ni es el café en la cafetera
que espera una taza vacía

perdonar no es un palíndromo
no iguala a la equis en una ecuación
ni son las migas que le tiras a las palomas
ni el telón del final

no sé de que se trata
y no tenés idea cuánto me gustaría
por un momento
pensé en intentarlo
duró hasta que dijiste
es que no me di cuenta.




no creo en el destino
tenés la suerte o la desgracia
las veintisiete letras del alfabeto
y algún que otro cachivache más.




-¿vos decís
como quien mira un vaso
y ve la mitad vacía?
-no, digo
como quien mira una tortuga marina
y piensa en el arpón
o mejor
como quien ve un bambi
y piensa en la bala
estallándole el cráneo.




Clara Arias nació en la ciudad de Buenos Aires en mayo del '66. Cursó escritura narrativa en Casa de Letras e asistió a varios talleres de escritura, entre otros al de Ariel Bermani, José María Brindisi, Margarita Roncarolo, Mauro Lo Coco y Santiago Castellano. Su primer libro, titulado Casi transparente, fue publicado en noviembre de 2015 por Modesto Rimba, es una selección de treinta y nueve poemas, que fueron escritos entre los años 2011 y 2015.